El sector de la edificación representa el 40% del consumo energético total de la Unión Europea (UE). La reducción del consumo de energía en este ámbito constituye, por lo tanto, una prioridad en el marco de los objetivos “20-20-20” en materia de eficiencia energética (los estados miembros de la UE se han comprometido a reducir para 2020 el consumo de energía primaria en un 20%).

 

Para impulsar la consecución de estos objetivos la UE ha desarrollado la Directiva 2010/31/UE del Parlamente Europeo y del Consejo, relativa a la eficiencia energética de los edificios que persigue la reducción del consumo de energía en el sector de la edificación. Para ello, la norma especifica que hay que tener en cuenta las características térmicas del edificio (capacidad térmica, aislamiento, etc.), las instalaciones de calefacción y aire acondicionado, los elementos pasivos de calefacción y refrigeración, el sombreado, la calidad del aire interior, la adecuada iluminación y el diseño del edificio.

La nueva Directiva 2010/31/UE, de 19 de mayo de 2010, relativa a la eficiencia energética de los edificios, como refundición de la anterior Directiva 2002/91/CE, establece nuevos objetivos para el periodo 2010-2020 en relación con los requisitos mínimos de eficiencia energética, certificación energética e inspección periódica de las instalaciones térmicas de los edificios.

A partir del 31 de diciembre de 2020, todos los edificios nuevos deben tener un consumo de energía casi nulo. Los nuevos edificios que estén ocupados y que sean propiedad de las autoridades públicas deben cumplir los mismos criterios después del 31 de diciembre de 2018.